sábado, abril 17, 2010

Gracias por todo

Muchas gracias por el aviso, espero que estés bien y tengas una buena vida.
¿Esa es la adultez, la madurez, el desapego emocional conveniente que indefectiblemente debería llegar con el paso del tiempo?
Todavía te odio.
Todavía te espero.
Todavía caigo en el sentimentalismo barato de necesitar tu cuerpo al lado mío para poder dormir.
Todavía duele.
De esto no voy a salir ilesa, no.
De esto tampoco se aprende.
Quienes quieren convencerse de que sufrir como un pedazo de mierda te convierte en una persona más sabia son la misma clase de gente que busca consuelo en dios y lee libros de autoayuda.
¿Lo que no te mata te fortalece? Nietzsche, en esa no te banco. Ni un poco.

Entonces: con vos intento tener un último gesto de dignidad, me disfrazo de persona normal y te digo muchas gracias por el aviso, espero que estés bien y tengas una buena vida.
Pero tengo una cajita de tic-tac sabor naranja llena de ansiolíticos y gasto la mayor parte de mi sueldo en mantener mi affaire de verano con el Gancia y le digo a él, que intenta quererme a pesar de todo, que el amor es apenas una atadura inconsciente entre dos personas que buscan encontrar en otro lo que les falta y siempre les va a faltar.

No, esto no me dejó un montoncito de aprendizajes inútiles.
Sólo una gran cantidad de puro y triste cinismo.

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